El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, informó en la madrugada de este sábado que fuerzas estadounidenses llevaron adelante un “ataque a gran escala” en territorio venezolano que derivó en la captura del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y de su esposa, quienes habrían sido trasladados fuera del país. El anuncio fue realizado a través de redes sociales y posteriormente replicado por agencias internacionales, aunque sin precisiones oficiales sobre el lugar de detención ni el destino final del mandatario.
Según los reportes iniciales, la operación incluyó ataques aéreos y acciones directas contra instalaciones militares en Caracas y otras regiones, lo que fue acompañado por explosiones y un inusual movimiento de aeronaves sobre la capital venezolana. Trump aseguró que la intervención fue “exitosa”, pero evitó detallar qué fuerzas participaron o bajo qué marco legal internacional se ejecutó el operativo.
El anuncio profundiza de manera abrupta la crisis entre Washington y Caracas, luego de meses de creciente tensión diplomática marcada por acusaciones cruzadas de narcotráfico, amenazas a la seguridad regional y sanciones económicas. Desde el gobierno venezolano, la respuesta fue inmediata: las autoridades calificaron los hechos como una “grave agresión militar”, denunciaron la violación de la soberanía nacional y exigieron pruebas de vida del presidente y su esposa, ante la falta de información oficial sobre su paradero.
En paralelo, el Ejecutivo venezolano declaró el estado de emergencia en todo el territorio, convocó a las fuerzas armadas a mantenerse en alerta máxima y llamó a la población a rechazar lo que describió como una intromisión extranjera. La situación generó un fuerte despliegue de seguridad interna y una interrupción parcial de actividades en varias ciudades del país.
A nivel internacional, el episodio despertó preocupación y reacciones dispares. Algunos gobiernos condenaron la acción militar estadounidense y expresaron su respaldo a la soberanía venezolana, mientras que otros instaron a la prudencia, el diálogo y a evitar una escalada que pueda desestabilizar aún más a la región. Organismos multilaterales siguen de cerca los acontecimientos y analizan posibles convocatorias de urgencia.
Desde la Casa Blanca se anticipó que en las próximas horas se brindarán mayores precisiones técnicas y legales sobre la operación, así como las implicancias diplomáticas y judiciales que podría tener la detención de Maduro, en un contexto que abre un escenario de alta incertidumbre política para Venezuela y para toda América Latina.
