A pocos días de su puesta en marcha, la campaña municipal “Sin Casco No Ingresás” muestra resultados alentadores. El intendente Raúl “Chuli” Jorge, acompañado por el secretario de Servicios Públicos, Guillermo Marenco, compartió una evaluación positiva del programa, que prioriza la concientización y el control del uso obligatorio del casco, además del cumplimiento integral de las normas vigentes para la circulación de motovehículos.
Durante el balance, el jefe comunal subrayó el respaldo institucional y la decisión de profundizar acciones coordinadas con el Ministerio de Seguridad de la Provincia. En ese marco, expresó su preocupación por la gran cantidad de motocicletas sin patente ni documentación que permanecen secuestradas desde hace más de una década. Según detalló, el municipio acumula alrededor de 4.000 unidades y se trabaja en un proyecto que será elevado al Concejo Deliberante para autorizar su disposición como autopartes, ante la imposibilidad de restitución y los problemas sanitarios y de espacio que genera su almacenamiento.
Jorge remarcó que la iniciativa no persigue fines recaudatorios ni punitivos, sino que busca proteger la vida. “Las cifras de siniestralidad son preocupantes: más de 170 incidentes viales el año pasado, con más de 120 víctimas fatales. Frente a esto, la política pública apunta a prevenir y reducir riesgos”, señaló. En ese sentido, anticipó que la campaña continuará ampliándose y que se exigirá la totalidad de la documentación obligatoria para circular.
Por su parte, Marenco calificó la experiencia como necesaria y largamente esperada. Explicó que el incremento sostenido del parque de motovehículos durante 2025 derivó en un mayor número de conductores que no respetaban las normativas. “Trabajamos durante años en educación vial, especialmente en escuelas, pero no alcanzaba. Este fenómeno atraviesa a muchas ciudades del país, con especial impacto en el norte argentino”, afirmó.
El funcionario contextualizó la decisión en el crecimiento de los índices de accidentología vial y describió la estrategia inicial: un primer anillo de control en zonas de alta circulación administrativa, comercial y sanitaria, donde se priorizó la advertencia y la información sobre las consecuencias de incumplir las normas.
Al cierre del año, los cambios ya se perciben en la vía pública. Marenco destacó que aumentó notablemente el uso del casco tanto en conductores como en acompañantes. Además, anunció la ampliación progresiva del anillo de control hacia distintos barrios, con intervenciones previstas en Alto Comedero y acciones conjuntas en rutas provinciales y nacionales para reforzar la prevención. “El objetivo es que se circule como corresponde: con casco, patente, espejos, licencia y sin escapes antirreglamentarios”, enumeró.
Finalmente, el secretario remarcó el espíritu a largo plazo del programa: mejorar la calidad de vida y la seguridad vial. “Ojalá llegue el día en que esta campaña deje de ser necesaria porque el hábito esté incorporado”, expresó. En cuanto a los datos recientes, precisó que en los últimos días se demoraron 95 motovehículos y se labraron 170 infracciones, mientras que disminuyeron prácticas de alto riesgo como el traslado de más de dos personas en una misma moto.
