Uquía volvió a latir al ritmo de la tradición con la esperada Bajada de los Diablos, uno de los momentos más emblemáticos del Carnaval en la Quebrada de Humahuaca. Luego de una extensa espera, más de 300 diablos o pujllay descendieron finalmente para marcar el inicio formal de las celebraciones, en una jornada cargada de emoción, música, color y una energía colectiva que se hizo sentir en cada rincón del pueblo.
El evento, que año tras año convoca a miles de personas, volvió a consolidarse como un símbolo cultural jujeño, combinando la fuerza ancestral del rito con el espíritu festivo que caracteriza al carnaval quebradeño.
Turismo récord y gran movimiento económico
Entre los aspectos más destacados de esta edición se encontró la gran presencia de turistas, no solo provenientes de distintas provincias argentinas, sino también de diversos países. Según se pudo observar durante la jornada, hubo visitantes de múltiples nacionalidades, incluyendo turistas llegados desde Japón, quienes se sumaron con entusiasmo al evento, registrando imágenes, participando del ambiente festivo y valorando profundamente la experiencia cultural.
Este fenómeno tuvo un impacto directo en la economía local: los comercios, feriantes, puestos gastronómicos, alojamientos y emprendedores de Uquía registraron un fuerte movimiento, generando ingresos importantes para el pueblo en una de las fechas más esperadas del calendario anual.
La Bajada de los Diablos no solo representa identidad y tradición: también se ha convertido en un motor económico clave para muchas familias.
La otra cara: desorganización y problemas graves en el transporte
Sin embargo, no todo fue celebración. Uno de los puntos negativos más señalados por vecinos y visitantes fue la desorganización en el sistema de transporte, que generó molestias, demoras y situaciones que pusieron en riesgo la seguridad de los pasajeros.
En ese marco, se destacó la irresponsabilidad de algunas empresas, entre ellas Panamericano de Jujuy, que según testimonios de pasajeros habría obligado a personas a cruzar la ruta de noche, en condiciones inadecuadas y peligrosas, además de brindar un servicio considerado deficiente por quienes lo utilizaron.
Este tipo de situaciones no solo empañan una fiesta tradicional, sino que también afectan la experiencia turística y ponen en evidencia la necesidad urgente de mejorar la logística en eventos de alta convocatoria.
Un carnaval que convoca, emociona y necesita organización
A pesar de los inconvenientes, Uquía volvió a demostrar por qué la Bajada de los Diablos es una de las postales más potentes del carnaval jujeño: por su mística, su convocatoria y la pasión con la que se vive.
Ahora, con el carnaval ya en marcha, el desafío será sostener la fiesta con mejor planificación, garantizando seguridad, transporte adecuado y un trato digno para quienes llegan desde lejos a vivir una de las celebraciones más importantes del norte argentino.
