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En el corazón de la Quebrada, donde la historia se respira en cada adobe y cada cerro, Humahuaca volvió a convertirse en escenario de memoria y reconocimiento. La muestra fotográfica “Maestros y Discípulos”, impulsada por la Secretaría de Cultura de Jujuy, rinde homenaje a dos referentes fundamentales de la identidad jujeña: Fortunato Ramos y Ernestina Cari.

La inauguración, realizada el 13 de febrero, reunió a autoridades provinciales y municipales, familiares y artistas locales, consolidando un acto que trasciende lo protocolar para convertirse en un gesto profundo de gratitud cultural.
El legado que trasciende generaciones
La propuesta “Maestros y Discípulos” no es simplemente una exposición de imágenes. Es un programa que, durante 2024 y 2025, puso en valor a quienes sembraron arte, conocimiento y tradición en el territorio jujeño.
Fortunato Ramos dejó una huella imborrable en el arte local. Ernestina Cari representa la continuidad viva de esa transmisión cultural. En ambos casos, la palabra “maestro” no remite solo a quien enseña técnica, sino a quien transmite identidad.
El homenaje adquiere mayor potencia al realizarse en Humahuaca, cuna de tradiciones ancestrales y espacio donde la cultura no es espectáculo: es forma de vida.
Cultura como política de memoria
En un tiempo donde la velocidad de lo digital amenaza con diluir los relatos comunitarios, iniciativas como esta reafirman la importancia de documentar, preservar y visibilizar las trayectorias culturales.
Las fotografías del artista humahuaqueño Walter Reynaga no solo capturan rostros. Capturan vínculos. Capturan esa línea invisible que une maestro y discípulo, pasado y presente, raíz y proyección.
Exponer estas historias en el Concejo Deliberante durante febrero y marzo no es un detalle menor: es llevar la cultura al espacio público institucional, integrarla al debate ciudadano y reconocer que el patrimonio cultural también es una forma de desarrollo.
Identidad que dialoga con el futuro
Desde Hanami celebramos este tipo de iniciativas que honran lo propio sin nostalgia paralizante. Recordar no es quedarse en el pasado; es comprender de dónde venimos para proyectar hacia dónde vamos.
La cultura jujeña no es estática. Se transforma, se recrea y se transmite. Y en esa transmisión, la figura del maestro es esencial.
Fortunato Ramos y Ernestina Cari no son solo nombres en una sala. Son símbolos de continuidad cultural. Son prueba de que el arte y la tradición sobreviven cuando existen discípulos que escuchan, aprenden y reinventan.
En Humahuaca, la memoria no es archivo. Es presencia viva.
