Con una importante participación de vecinos, familias y artistas barriales, el NIDO Guillermo Roux de Cuyaya celebró el Día de la Madre con una jornada cargada de emociones, música, teatro, danza y actividades recreativas. La presentación de un pequeño pianista de apenas seis años y dos destacadas obras teatrales fueron algunos de los momentos más conmovedores del encuentro.
Bajo el lema “Mamá, un abrazo para siempre”, el NIDO Guillermo Roux, ubicado en el barrio Cuyaya de San Salvador de Jujuy, llevó adelante una exitosa jornada de celebración en homenaje a las madres, reuniendo a familias, alumnos de los talleres, profesores y vecinos en un espacio de integración comunitaria. El evento contó con la conducción de la reconocida Hoster e influencier Gaby Kuroneko.

La propuesta combinó actividades culturales, artísticas y recreativas, con el objetivo de reconocer el papel fundamental de las madres en las familias y fortalecer los vínculos entre las distintas generaciones.
Durante la jornada se desarrollaron actividades de lifting coreano, pintura recreativa compartida entre madres e hijos, demostraciones de yoga, ritmos, danzas folklóricas y presentaciones de talentos barriales, además de muestras de los diferentes talleres que funcionan en la institución.
Un pequeño pianista que emocionó a todos
Uno de los momentos más destacados de la celebración estuvo protagonizado por Jesús Gabriel, un niño de apenas seis años, quien sorprendió al público con una presentación de piano especialmente preparada como regalo para su mamá y para todas las madres del barrio.

Con una sensibilidad artística que despertó la admiración de los presentes, el pequeño músico interpretó un repertorio integrado por Mirage d’Amour, Balada de Adeline, Nocturne 20 y Rush E.
Su actuación constituyó uno de los instantes más emotivos de la jornada, demostrando que el talento y el amor pueden expresarse desde las edades más tempranas.
El teatro, protagonista de la celebración
Otro de los grandes atractivos fue la presentación de dos producciones teatrales que ofrecieron al público propuestas diferentes, pero igualmente significativas.
La obra “Sadako, la niña de las mil grullas” acercó una historia profundamente conmovedora, inspirada en el legado de la niña japonesa Sadako Sasaki, convertida en símbolo universal de la paz y la esperanza. La puesta invitó a reflexionar sobre el valor de la vida, la memoria y la importancia de construir una sociedad más humana y solidaria.

Por su parte, el Grupo de Teatro de Adultos, bajo la dirección del profesor Germán Romano, presentó “La rebeldía jujeña no tiene edad”, una propuesta que combina humor, sensibilidad y reflexión sobre la vejez, la autonomía y las ganas de vivir. La presentación permitió poner en valor el talento artístico de los adultos mayores y su participación activa en la vida cultural de la comunidad.
Ambas obras fueron especialmente destacadas dentro de una programación que buscó integrar distintas generaciones mediante el arte.
Música, danza y talentos del barrio
El escenario también recibió al Grupo de Folklore del NIDO Cuyaya, dirigido por la profesora Florencia López Sato, cuyos integrantes compartieron una muestra de las danzas tradicionales argentinas.

La propuesta continuó con la presentación del Taller de Baile Fit, a cargo del profesor Néstor Llanes, quien desarrolla regularmente sus actividades en la institución, promoviendo el movimiento, la recreación y los hábitos saludables.
La música tuvo otro espacio destacado con las actuaciones de Alejandro Martínez y Eliana Balbín, acompañados por el profesor José Puca, en una presentación que permitió apreciar las capacidades artísticas desarrolladas a partir de la enseñanza musical.
Las diferentes intervenciones pusieron de manifiesto la diversidad de expresiones culturales presentes en Cuyaya y la importancia de generar oportunidades para que los vecinos puedan compartir sus talentos.
Un espacio de encuentro para toda la comunidad
La jornada concluyó con un lunch compartido entre los asistentes, en un clima de alegría, afecto y camaradería.

Más allá del festejo, la celebración permitió mostrar el trabajo que se realiza diariamente en el NIDO Guillermo Roux, a través de talleres y actividades que promueven la participación ciudadana, el desarrollo artístico, el bienestar y la integración social.
“Mamá, un abrazo para siempre” se convirtió así en mucho más que un homenaje por el Día de la Madre: fue una oportunidad para fortalecer los lazos comunitarios, reconocer el esfuerzo cotidiano de las madres y demostrar que los espacios culturales barriales son fundamentales para construir una comunidad más participativa y solidaria.

El NIDO Guillermo Roux de Cuyaya reafirmó, una vez más, su vocación de ser un espacio abierto a todas las generaciones, donde el arte, la cultura y el encuentro se transforman en herramientas de integración y crecimiento comunitario.
