La investigación judicial sobre la muerte de Rodrigo Gómez, el soldado voluntario de 21 años que se quitó la vida el 16 de diciembre pasado en la Quinta de Olivos, confirmó que el joven fue víctima de una organización dedicada a la extorsión que operaba desde el interior de cárceles bonaerenses.
La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, y la jueza federal Sandra Arroyo Salgado informaron que el avance en la causa permitió establecer que Gómez fue extorsionado de manera sistemática luego de tomar contacto con un perfil falso en una aplicación de citas denominada Evermatch.
El elemento central de la investigación fue una carta de despedida hallada entre las pertenencias del soldado, en la que relató las presiones, amenazas y deudas que atravesó como consecuencia de las maniobras delictivas.
Cómo operaba la organización
Según precisaron las autoridades, la red utilizaba un perfil falso identificado como “Julieta Ayelén Cardozo” para iniciar contacto con sus víctimas. Tras el intercambio de mensajes y fotografías —que no eran de carácter íntimo—, comenzaba el proceso de extorsión.
En una primera etapa, una mujer se comunicaba haciéndose pasar por la madre de la supuesta joven y acusaba al soldado de haber mantenido contacto con una menor de 17 años. Posteriormente, otro integrante de la banda se presentaba como el oficial “Matías Nahuel Conti”, usurpando la identidad de un efectivo policial real, y afirmaba que existía una denuncia judicial en curso.
A partir de esa situación, exigían transferencias de dinero de forma reiterada para evitar el avance de la supuesta causa judicial, lo que llevó a Gómez a contraer deudas que no pudo afrontar.
El contenido de la carta
En la carta que dejó antes de su muerte, el soldado escribió: “A partir de esa app estoy con problemas legales y muchas deudas. Esos policías son más corruptos que otra cosa… me dejaron con muchas deudas, pero ya no importa, ya nada importa. A lo que sí le tengo miedo es a decepcionarlos y a quedarme solo y eso me aterra”.
En el mismo escrito, Gómez agradeció al Ejército Argentino por la oportunidad de haber formado parte de la institución.
Detenidos y situación judicial
La investigación derivó en la detención de siete personas. Tres de los principales responsables ya se encontraban detenidos en las cárceles de Magdalena y Olmos, desde donde coordinaban las extorsiones mediante llamadas y mensajes.
Las restantes detenidas son mujeres que cumplían el rol de intermediarias financieras, conocidas como “mulas”, encargadas de recibir el dinero transferido por las víctimas. La causa continúa en investigación para determinar la totalidad de los hechos y responsabilidades.
